Buscar este blog

lunes, 23 de mayo de 2011

Amor fatal

Nunca olvidare la primera vez que la vi, aunque eso fue hace tanto tiempo, aun lo recuerdo como si fuera ayer, recuerdo el día, iba algo retrasado a empezar mis clases, cuando entre al salón la vi, la mirada fija no se quiso apartar ni un segundo de ella, era perfecta, no podía creer la belleza que veía, ni entendía por qué no dejaba de mirarla, mis ojos cobraron vida propia, tenía la mirada desviada y me caí, todos rieron de mi, pero no me importo ni me importaría ser objeto de mil burlas, por una mirada suya, sería capaz de dar mi vida  tan solo por ella. 
Que días aquellos, no sé en qué momento empezamos a frecuentar los mismos sitios como si nuestras almas enamoradas una de la otra se atrajeran, conduciéndonos juntos hasta el fin de los tiempos, aun así  y aunque ya había pasado algún tiempo ella ni siquiera sabía de mi diminuta existencia en este planeta, pero ella era como una diosa para mí por eso aun la sigo amando.
Como olvidar aquel día en que después de tanto tiempo sin verla la volví a ver y ella por fin me conoció, ella pasaba en un bonito carro yo andaba en una bicicleta, al verla me emocione, sentí que mi corazón estallaba de felicidad, pero ella seguía sin verme así que hice algo para que ella notara que yo existo, me lance con todo y bicicleta al frente de su carro, obviamente el golpe fue grandísimo, por un momento no escuchaba nada más que un fuerte zumbido, y a la multitud rodeándome, y entre tanta gente la vi resplandeciente, aun no sé si por el golpe pero parecía un ángel con alas y todo, sus cabellos dorados, sus ojos miel, sus labios rosados esperándome para que yo fuera su único dueño. El accidente no fue tan grave como lo esperaba, un par de fracturas unos raspones y un golpecito en la cabeza que contribuyo en algo a dejarme más loco de lo que era.
 

Y así me conoció, a cambio de no denunciarla negociamos unas citas, porque aunque me ponía frio, y tartamudo cuando estaba cerca de ella, nunca pare de decirle lo linda que era, pero para ella eso no era nada nuevo, imagino que todos le decían lo mismo. Y fueron las citas nos conocimos, hablamos y hablamos, pero no pasaba nada no me atrevía a dar el siguiente paso, hasta que se presento la oportunidad, ella hablando de lo que haría por un hombre, entonces le dije “sería capaz de dejarme atropellar por mil buses si la mujer que amo me diera una oportunidad”, ella sonrió, no me creía y se acerco me beso en la mejilla y me dijo “que tierno mentiroso”, fue entonces cuando le conté la verdad, que la había visto desde hace tiempo, que me gustaba que era mi adoración, y por supuesto que me arroje a su carro para llamar su atención, ella me miro admirada y me dijo “definitivamente estás loco,  debes pagarme los daños de mi carro” nos reímos y seguimos juntos, después de un tiempo nos volvimos novios, pero un día nos distanciamos hasta que el noviazgo se acabo.
 
Yo me dedique a mis problemas ella a los suyos y no volvimos a vernos hasta hace poco. Desde que habíamos terminado ambos estábamos en la clandestinidad, ganando mucha plata por hacer poco trabajo, sirviéndole a uno más poderoso que nosotros pero aspirando a algún día  ser más poderoso que él, y fueron esos deseos los que nos volvieron a juntar. Pero todo salió mal y tuvimos que huir juntos, estamos escondidos de mucha gente, y todos pagarían bien por saber dónde estamos, pronto nos encontraran, es por eso que hacemos el amor como locos cada vez que podemos, así por lo menos nos morimos felices y placenteros, ella está buscando otro escondite, y yo ya estoy asustado por su demora, hace horas que no llama, voy a mirar si viene no me gusta estar solo, y menos si huyo de alguien.

 

Maldita sea ella viene pero de tras ella vienen otros que nos persiguen, puedo escapar pero no la dejare tirada, como dije un día sería capaz de morir por ella. Salgo a salvarla, pero es demasiado tarde esta tirada en el piso y yo caigo poco a poco también junto a ella que aun respira, y no dejan de dispararme, ella me mira y nos tomamos de la mano, y nos unimos en un beso que nos hunde en este amor fatal.
 
 










Marco Gómez Cabarcas

No hay comentarios:

Publicar un comentario